Lewis Hamilton describió el Ferrari que condujo durante el Gran Premio de Gran Bretaña, marcado por condiciones de pista variables entre mojado y seco, como "el coche más difícil que he conducido en estas condiciones". El heptacampeón mundial luchó por el agarre y el equilibrio a lo largo de la carrera, evidenciando las dificultades del monoplaza en adaptarse a las cambiantes circunstancias climáticas.
El piloto británico, quien finalizó cuarto en la carrera, expresó su frustración ante las complicaciones experimentadas al volante. "El coche era increíblemente difícil de conducir. Creo que, en última instancia, aprendí mucho hoy, hay mucho que sacar del día", declaró Hamilton. A pesar de su conocimiento y experiencia en el circuito de Silverstone, donde ha logrado un récord de nueve victorias en el Gran Premio de Gran Bretaña, Hamilton no pudo extraer el máximo rendimiento del Ferrari en esta ocasión.
Hamilton hizo hincapié en la necesidad de abordar las deficiencias del coche de cara al desarrollo de futuros modelos. "Es importante sentarme con las personas que están diseñando el coche para el próximo año. Porque hay elementos de este coche que no pueden pasar al año siguiente", afirmó. Su compañero de equipo, Charles Leclerc, también tuvo una jornada complicada, terminando en el puesto 14 después de una decisión estratégica fallida al inicio de la carrera.
Por el momento, a nadie le gusta este artículo